
Como un relámpago que cruza
las murallas,
el pasado incierto y la ansiedad
Canto
al paso de las aves
murmurando
El sino insostenible
de los mantras olvidados
o vacíos
Recipiente en seda,
cálidas mortuorias,
fantasía o libertad
Cambio el tono del registro
una suave nota
o golpeteo sobre la esperanza, o cuerda
Aquella no retorna
la entelequia pálida,
la interpretación feliz
De esta compañía indecorosa,
de caricias y abandonos
hacia el curso puro de los ríos
Su piel desnuda,
frágil, exacerva
la palabra en vilo de un laúd desvencijado
En su lamento cae,
extraña,
una gota de rocío en el cadáver
Sus cabellos hacia el cielo,
me sonríe el tiempo,
me aniquila
Me enternece la mirada de su ira.
El espacio o la explosión
de despedidas y violencias;
sangre en la mejilla,
Y otra noche expiro hacia el final,
La multitud cansada,
la expresión gastada
se resume en el aliento al vidrio,
Un vaho descompuesto
que me ubica en el antiguo vértice
rocoso, enmarañado,
Una mujer ante los vidrios
se refleja
en los cabellos en desorden,
El camino se estremece
y las sombras del jardín se difuminan
al asombro de mi fuego
De los tránsidos saludos
que reciben entre helechos,
anatemas
Y otros rezos en latín.